Analizamos cómo opera tu compañía —área por área, proceso por proceso— y diseñamos a medida la infraestructura digital que la sostiene: gestión, operaciones, finanzas y canal de venta funcionando como un solo sistema. No implantamos software estándar. Diseñamos el que tu empresa necesita.
No adaptamos tu empresa al software. Diseñamos el software alrededor de tu empresa.
No empieza con una crisis. Empieza con un Excel que alguien mantiene «mientras tanto», con datos que se introducen dos veces porque los programas no se hablan entre sí, con una persona que es la única que sabe cómo se hace realmente cierta tarea.
Durante un tiempo funciona. Después la empresa crece y esa misma forma de trabajar se convierte en el techo: cada nuevo cliente añade trabajo administrativo, cada decisión se toma con información de la semana pasada y cualquier ausencia bloquea un proceso completo.
Crecer deja de significar contratar más gente para sostener el mismo trabajo administrativo. La empresa puede absorber más volumen sin ampliar la estructura al mismo ritmo.
Un solo origen de datos. Las cifras de ventas, márgenes y existencias dejan de depender de quién actualizó qué hoja de cálculo y cuándo.
El conocimiento operativo deja de vivir únicamente en la cabeza de una persona y pasa a estar recogido en el sistema, documentado y trazable.
Arquitectura documentada y ampliable: el sistema puede crecer con la empresa en lugar de quedarse cerrado y obligar a empezar de nuevo.
Ese es el momento en el que un sistema deja de ser un gasto en tecnología y pasa a ser una decisión de dirección.
No vendemos módulos sueltos. Diseñamos un sistema completo y decidimos contigo, con criterio y por escrito, qué capas necesita tu empresa hoy y en qué orden se construyen.
El centro del sistema: clientes, pedidos, proyectos y documentación bajo una única estructura de datos, diseñada sobre tu forma real de trabajar.
Existencias, aprovisionamiento, reparto y trazabilidad. El estado real de la operación, actualizado de forma automática y disponible para quien lo necesita.
Facturación, cobros, conciliación y contabilidad conectadas con el resto del sistema, para reducir la introducción manual de datos y los descuadres.
Captación, seguimiento y conversión sobre la misma base de datos que el resto de la empresa. Ningún cliente vive en una hoja aparte.
Web, comercio electrónico y portales de cliente o proveedor, construidos como parte del sistema y no como una isla que alguien sincroniza a mano.
Los indicadores que necesita quien decide, calculados sobre datos únicos y actualizados. Dirigir con información del día, no del mes pasado.
Ningún proyecto empieza sin haber medido antes. Es la única forma de que las cifras del presupuesto se parezcan a la realidad.
Escuchamos cómo funciona la empresa, dónde se atasca y qué se ha intentado antes. Sin presentación comercial.
Valoramos el encaje por ambas partes. Si no lo vemos claro, lo decimos en la primera semana y no en el tercer mes.
Telemetría Operativa: entrevistamos a los responsables de cada área, mapeamos los procesos y medimos dónde se pierde tiempo y por qué.
Arquitectura, fases y criterios de aceptación. Aquí se decide qué se integra, qué se construye y qué no se hace.
Cada fase se cierra por escrito —alcance, precio y criterios de aceptación— antes de empezarla, y termina en algo que funciona y se valida.
El sistema se mantiene, se documenta y se amplía con la empresa. Un proyecto no termina el día que se pone en marcha.
Trabajamos con un número limitado de proyectos simultáneos, por decisión. Estos son los tres sobre los que podemos hablar hoy con detalle: uno en implantación para un cliente, otro en funcionamiento dentro de nuestro propio grupo y un producto propio construido íntegramente por nosotros.
Cada sistema se diseña desde cero, así que trabajamos con un número limitado de proyectos simultáneos. Por eso preferimos valorar el encaje al principio: es mejor para las dos partes saberlo pronto.
Si tu caso queda por debajo de ese umbral, escríbenos igualmente: si hay una solución del mercado que te sirve, te diremos cuál.
La ingeniería no consiste en programar. Consiste en entender un sistema, medirlo, decidir qué debe cambiar y construir la solución más simple que lo resuelve sin introducir un problema nuevo.
RBS AutoCode nace dentro de RBS Racing S.L. En competición, el rendimiento no se consigue añadiendo piezas: se consigue midiendo cada variable, ajustando lo que hay que ajustar y eliminando lo que sobra. Nadie toca un reglaje sin datos delante. No existe el «casi funciona».
Ese método es el que aplicamos a la operación de una empresa: medimos antes de proponer y diseñamos antes de construir. Y cuando una herramienta del mercado ya resuelve bien un problema, lo decimos y la integramos. Solo desarrollamos a medida cuando esa decisión aporta más valor del que cuesta.
Si la herramienta existe, la integramos. Si no existe, la construimos. Nunca al revés.
Compromisos concretos y verificables, recogidos por escrito en cada propuesta.
No presupuestamos lo que no hemos medido. El alcance, el precio y los criterios de aceptación de cada fase se cierran por escrito antes de empezarla, y cualquier cambio posterior se acuerda y se aprueba antes de ejecutarlo.
Hablas directamente con la persona responsable del diseño y la construcción de tu sistema, durante todo el proyecto.
Tu información y tu base de datos te pertenecen y son exportables en formatos estándar en cualquier momento. Las condiciones de licencia, mantenimiento, continuidad y acceso técnico se definen por escrito en cada propuesta.
La arquitectura, las decisiones técnicas y el funcionamiento del sistema se documentan y se entregan al cliente. Tu operación no debe depender de que alguien recuerde cómo se hizo.
Trabajamos sobre tecnologías ampliamente utilizadas y con comunidad activa, no sobre desarrollos propietarios cerrados. Los datos se almacenan en bases de datos estándar y son exportables. La arquitectura se documenta. Las integraciones con sistemas de terceros se hacen mediante sus interfaces oficiales siempre que existen, y mediante conectores propios cuando no existen.
Cuando una herramienta del mercado cubre bien una necesidad, la integramos en lugar de reescribirla.
Python · JavaScript / TypeScript · React · Node.js · PostgreSQL · Odoo · Stripe · APIs REST
Nuestros proyectos parten de 15.000 €. No es una tarifa: es el punto a partir del cual un sistema diseñado a medida aporta más valor que una herramienta estándar bien configurada. El importe se concreta después del Análisis Operativo y se cierra por escrito antes de cada fase, junto con el alcance y los criterios de aceptación; cualquier cambio posterior se acuerda y se aprueba antes de ejecutarlo. Si tu caso queda por debajo de ese umbral, te diremos qué solución del mercado te conviene en lugar de construir una a medida.
En muchos casos es exactamente lo que recomendamos, aunque suponga renunciar al proyecto. Un software estándar es una decisión excelente cuando tus procesos se parecen a los de la mayoría. Deja de serlo cuando aquello que te diferencia está justamente en hacer las cosas de otra manera: ahí el estándar te obliga a renunciar a tu ventaja. Determinar dónde está esa frontera en tu empresa es el objetivo del Análisis Operativo.
El Análisis Operativo suele ocupar entre una y tres semanas, según el tamaño de la empresa y el número de áreas implicadas. A partir de ahí el proyecto se divide en fases, y la duración de cada una se define y se cierra en la propuesta, antes de empezarla. Trabajamos con fases cortas: cada una termina en algo que funciona y se valida, en lugar de una única entrega al final.
Es una pregunta razonable y la respondemos por escrito en cada propuesta. Tres compromisos: la arquitectura y las decisiones técnicas se documentan y se entregan al cliente; los datos son siempre del cliente y exportables en formatos estándar en cualquier momento; y construimos sobre tecnologías ampliamente utilizadas, no sobre desarrollos propietarios que solo nosotros podamos mantener. Las condiciones concretas de continuidad y acceso técnico se detallan en cada propuesta. Trabajar con una estructura pequeña significa hablar directamente con quien diseña tu sistema; no significa quedar atado a ella.
Tus datos y tu información comercial son siempre tuyos y exportables cuando quieras. Las condiciones de licencia, mantenimiento, continuidad y acceso técnico se definen por escrito en cada propuesta, adaptadas al proyecto. Preferimos acordarlo caso por caso y dejarlo cerrado antes de empezar.
Lo que analizamos y rediseñamos son procesos, y los procesos se repiten entre sectores: un flujo de aprobación, un control de existencias, un ciclo de cobro o una cadena de responsabilidad funcionan de forma parecida en logística y en una asesoría. Lo que cambia son las reglas concretas del negocio, y esas las aprendemos en el análisis, hablando con quien hace el trabajo cada día.
La primera conversación no es una presentación comercial: es una reunión de trabajo de una hora en la que entendemos tu operación y valoramos juntos si tiene sentido seguir adelante. Respondemos a todas las solicitudes en menos de 48 horas, haya encaje o no.